DENSIDAD APARENTE Y COMPACTACIÓN SEGÚN AMBIENTES

DENSIDAD APARENTE Y COMPACTACIÓN SEGÚN AMBIENTES 
Los ambientes de producción dentro de un lote difieren entre sí. Eso no es novedad. Esto se puede deber al origen geológico, textura, estructura, cuestiones químicas, físicas, topografía, entre otras. Lo importantes es conocer cada lote, cuáles son sus limitantes y proponer soluciones para poder potenciar cada zona de producción. Estas pueden tener solución o no, lo importante es poder saberlo para realmente poder cambiar el estado de esa limitante y de esta manera poder producir más, mejor, respetando el medioambiente.
El hombre modifica la calidad y condiciones del suelo mediante el manejo que ejerce. Cuando esta modificación es física, acompañado, hay cambios químicos y biológicos.  Para conocer las propiedades químicas se puede realizar un eficiente muestreo de suelo por ambientes, obtener buenas muestras de los perfiles de interés y luego analizarlas en laboratorios certificados. Para conocer las propiedades físicas los métodos son menos conocidos, una de las medidas más comunes para conocer el estado físico del suelo es la densidad aparente.
La densidad aparente se define con la masa de suelo sobre unidad de volumen. Describe la compactación del suelo, representando la relación entre sólidos y espacio poroso. Se puede usar para convertir datos expresados en concentraciones (como ppm) a masa o volumen, y poder calcular la dosis de fertilización según el ambiente. La densidad aparente varía con la textura del suelo y el contenido de materia orgánica; puede variar estacionalmente por efecto de labranzas y con la humedad del suelo sobre todo en los suelos con arcillas expandentes.
La compactación es la perdida de volumen que experimenta una determinada masa del suelo, debido a fuerzas externas que actúan sobre este. Los principales factores en la actividad agrícola que tienen incidencia en la compactación son: implementos de labranza del suelo, cargas producidas por los neumáticos de tractores e implementos de arrastre, pisoteo de animales, efecto de las gotas de lluvia (mayor intensidad y cantidad sumado a menor cobertura).
Una de sus principales consecuencias es  la modificación de la porosidad. A medida que aumenta la compactación disminuye el espacio poroso, disminuye la infiltración y aireación, aumenta el escurrimiento superficial. Esto hace por un lado que aumente la erosión y por otro que haya menor disponibilidad y eficiencia en la captación de recursos agua y nutrientes. Esto es debido a una menor capacidad de disponer de agua útil y menor desarrollo radical. Lo que hace aumentar la brecha entre el rendimiento potencial y el alcanzable en cada ambiente.
El primer paso es identificar y ubicar en el espacio (Georeferenciar) las zonas de producción dentro de un lote. A través de los mapas de productividad se pueden determinar los diferentes ambientes de manejo. En Formagro trabajamos de manera específica cada imagen que utilizamos; la correcta colecta de imágenes satelitales históricas, las correcciones atmosféricas de estas, trabajar con pixeles depurados nos permiten obtener mapas de productividad que son excelentes  predictores de los ambiente, pudiendo por un lado conocer la zonas, conocer las limitantes y comprobar luego los resultados, con el monitor de rendimiento.
A medida que conozcamos más cada limitante de los ambientes y los podamos medir, vamos a poder mejorar y potenciar rendimientos, invirtiendo donde se merece e incurriendo en gastos donde corresponde.